Posts Tagged ‘Guardia Nacional’



edrapecor

Erase una vez…

Apenas unos meses atrás.

Esto es una locura. Le debo a mi mamá mi parte de la luz, del agua, del condominio: Estoy nuevamente sin trabajo y Elvira me llamó para decirme que esta embarazada. Mi mamá esta mas loca que el manicomio de Iquitos y ahora después de 24 años se me apetece un loco diciéndome que es mi papá. No tiene ni un peso, ni un real, no sabe que es un dólar y no tiene idea que es internet, un laptop y el bolivar fuerte.

De verdad desde que lo vi me doy cuenta que no me parezco a el. O el no se parece a mi. Pero lo que si se y me doy cuenta es que este viejo es medio tarado e indocumentado. Come parejo y no engorda; bebe cerveza como un cosaco y no se embriaga y fuma mas de doscientos cigarrillos diarios y eso no le hace ni coquito. Tampoco duerme y camina de noche sin tenerle miedo a los malandros ni raperos del sector. Si no fuera por esa pinta de pendejo con que se viste, asustaria. Mi papa no sonrie nunca, pero hace cada cosa que hace reir. Hace dos dias le pedi una ayudadita, algun dinerito que le sobrara de la cerveza, ustedes saben, alguna fuerza para pagar deudas. Nos fuimos a la plaza Sucre, nos paramos junto a la estatua y mi papá miró fijamente a la luna llena, que segun el estaba en el signo de geminis, efectiva para los negocios. Extendio su mano izquierda y musitó unas extrañas palabras. Yo lo miraba entre eceptico y medio entusiasmado. Solo pude entender que a mi papa no le falta un tornillo…le falta la ferreteria entera. Un terrible fr4enazo nos sacó del momento yla concentración. Una dodge Dakota 4×4 turbo diesel de la Guardia Nacional.

–¿Que es lo que se estan inyectando ahi?–rugio una voz desde la pick-up.

–Insensatos–dijo mi papa con teatral voz, viendo indignado a los 4 uniformados que descendian acercandose baston en mano–No respetan este sagrado momento. Yo soy el principe…

–¡Aja¡. Quietos los dos. par de vagabundos. Cédula. Pasaporte. Carnet de trabajo, libreta de racionamiento y me enseñan los brazos. A ver. A pelar los ojos para ver si estan “fumados”–nos dijo uno de los guardias con un rostro derrite piedras.

–Yo soy el principe de las…

–Mira el viejo borracho este–dijo el hombre. Yo presentí lo peor y trate de proteger a mi padre.

–Señores–dije con un hilo de voz y haciendo remolinos con mis dedos indicando con la boca a mi papa–Mi papa es un hombre inofensivo y..

Y nos dieron un viaje de rolazos de todas formas y colores. Acto seguido nos metieron en la camioneta y en cuatro patadas nos dejaron botados en el paseo Juarez. De mas esta decir que nos quitaron 400 pesos que no se de donde salieron.

Amanecio y el sol nos encontro sentados en la acera.

–Mi anillo–gimio mi padre–mi conexión con el mundo anterior.

–Otreo aguacero mas– le dije a este extraño. a este viejo loco. O sea a mi padre.

–¿Como es posible que ya no haya respeto?. Ser malo tiene sus reglas. Todo tiene un nivel de status quo.

–¿Tu eres malo?–le pregunte con compasión, viéndole el chichon en la frente.

–Yo soy el rey de la maldad. Soy el creador del imperio de la noche.– me aclaro con certeza absoluta.

–Ah si. Claro que si–le dije incorporándome muerto de sueño y vergüenza al ver como desde los autobuses municipales la gente honrada y decente nos veia.–Eres el rey que lo pierde todo.

–Tu vistes que te consegui los 400 pesos.–me dijo suplicando mi padre.

–¡bah¡–dije empezando a caminar–esos 400 pesos son tu jubilacion. ¿quien sabe que querias demostrar? ya no me interesa. Estoy igual que en las 9 de la noche.

Dormi como un bendito. Cuando no tienes solucion a nada, nada te puedes asustar. Yo siempre trabajo en cualquier cosa eventual, plomero, pintura, chofer, seguridad en discotecas. Pero desde que aparecio mi papa, una mala suerte se enseñoreo en mi. Es mas, yo esta cansado de acostarme con elvira y precisamente, ahora, de una sola vez, la loca tambien preñada. ..

Mi madre se ve que tuvo buenos tiempos y epocas. Tiene fotos indicativas. Me extraña sobremanera que yo sea hijo unico. Veo las fotos nuevamente y en ellas esta mi madre ligera de trapos, ligera de risas, ligera de copas, ligera bailando, ligera en brazos de muchos marineros con las piernas al aire. Y no me explico como cayo en brazos de un hombre tan insipido y aburrido como mi padre.

–No lo se. De verdad no lo se. Es inexplicable que fue lo que me paso con él.–me dijo con calma mi madre mientras limpiaba el piso y recordando me explico– llego una noche vestido de blanco, no reia, no hablaba. simplemente me miro con sus negros ojos y se sento en silencio.

–¿Adonde llego?–le pregunte amoscado.

–Llego a la fiesta de primera comunión en la escuela de la Inmaculada concepcion.

–¿Y tu que hacias allá?–

–Yo hacia tortas e hice una de tres pisos con crema de choclate y cafe.

–¿Y el?-

–Pues—-me dijo mi madre haciendo esfuerzos para recordar—el llego preguntando por Sor virginia.

–¡Y ella era?–pregunté alentándola, pues a mi mama no le interesaba mucho dar explicaciones comprometedoras.

–La mujer mas bella que he conocido. Era la profesora de matematicas de 4to y quinto año.

–Pero..

–Pero me vio a mi. Yo era 90-60-90. Me invito a su mesa. No era padre de nadie ni yo tampoco. Asi que nos sentamos juntos y como no hablaba mucho nos tomamos 4 litros de tizana. El se indigesto y tuvimos que llevarlo al hospital. Le hicieron un lavado rectal y como estaba atan adolorido lo lleve a mi casa.

–Alli me hicieron.

Alli te hicimos –fue la consisa respuesta.

–¿Para que buscaba a sor cristina?.

–No se. Solo se que ella era la ayudante del sacerdote exorcista.

–Un padre exorcista–repeti sin pensar–un poco mas y soy hijo de una monja.

–Yo misma mi vida–me dijo mi mama con una sonrisa.

                              II

Pasaron los dias. Pense en meter una denuncia contra los guardias nacionales que le quitaron el anillo a mi papa. Pero leyendo el periódico veo que era tarea imposible. Un Kenworth de la montaña cargado con 44000 litros de gasolina de avion impacto de frente a la misma radiopatrulla con los mismos guardias nacionales, adicionalmente haciendo un incendio de 4 hectareas.

–El cuatro es un numero de mala suerte, hasta los santeros lo saben– dijo enigmáticamente mi padre cuand le enseñe el deposito.

Mi extraño viejo. Pero yo también soy un hijo extraño. No se donde vive mi papa. No se en que trabaja y de verdad caigo en cuenta que no se ni sus apellidos. Solo se que se le mueve la chaveta a cada momento. Dice que compra almas y las paga con cigarrillos, cervezas, con tabacos de marihuana, da balas y hasta pistolas y cortauñas. Ahora tiene el tema de estar en la esquina tomando cerveza en la acera, escuchando cuentos y prestando dinero para comprara y vender cosas robadas. Ya la policia se lo ha llevado varias veces; ero como es un enefermo mental segun ellos siempre lo sueltan.

Pero desde que el llego también hay cosas que hacen pensar.

–Llego el “alumbron”–gritan los muchachos cuando viene la luz, pues la noticia es cuando llega la luz, no cuando se va.

Mi madre aprovechando de licuar vegetales en la licuadora y adicionalmente dándome cafe con leche me dice.

–La cosa esta tan dificil, que anoche los muchachos consiguieron un pájaro grandote en el saman de la cancha de basket y le cayeron a piedras para comerselo.

No le dije nada. Un pajaro grandote. Mi papa tiene dos dias sin visita rme. ¿donde estara el loco? .

                                     III

Elvira estab apretujada con otras ochenta personas dentro del autobús freightligner escolar transformado en colectivo. Tenia una rabia
interior que no explicaba, pero que si sabia la causaba.

El papa de Armando Jose. Viejo apestosos, mala sangre y pesado. Sabiendo la situación económica de Armando Jose y ni de equivocacion una ayuda. Solo un pegoste silencioso, parado todo el tiempo junto a el. No se quitaba ni siquiera cuando ellos conversaban en la puerta de la casa.

A su pobre compañero le tocaba soportar diariamente a la vieja, mezquina, pichirre, entrepita y chsimosa a parte que se vio que fue ligera de cascos toda la vida. Pero le cobraba a su hijo la lavada de la ropa y el derecho a ver television, dizque para que agarrara responsabilidad y al saber del embarazo, automaticamente dijo que en su casa no iban a vivir, pues si calentarían agua para el biberon le gastarían gas adicional y ella no tenia dinero para gastar.

–¿Tu papa no puede conseguirte un trabajo hasta de vigilante?…..El dice que me va a dar una fortuna, pero quiere que yo haga algo por el.

–¿Qué cosa?

–Vaya usted a saber—-conteste—-;Pero dice que como ya esta viejo se le olvidan las cosas y siempre se equivoca de luna..

Si dice que el dinero me lo dará, cuando la luna este en creciente y en escorpión. Pero a según ya pasó; pues se le olvido, puesto que no tiene dinero para comprar las pastillas oxigenadoras; bueno en realidad no se consiguen por la escasees y el bloqueo imperialista.

–Ay Dios Armando. Todavía creyendo en embustes—;me contestó indignada Elvira. Te va a dar una fortuna y no consigue pastillas por el bloqueo.

–Es que perdió el anillo de poder del mundo posterior.

–Esta mas loco que Hugo Rafael.

–Me dijo que ese junto a Bush son sus mejores alumnos. Los piensa meter junto con Hussein.

–¡ay dios¡. ¿Y ese quien es?.

–Y si mi papa es un príncipe que se le perdió a su familia—;cavilé repentinamente. Uno nunca sabe. A lo mejor tiene bonos del gobierno argentino o de PDVSA.

–Si es así moriremos de sarna y hambre—-;me dijo Elvira, viendo la mala película que es mi vida—-Ya veop mi futuro. Junto a ti me voy a morir de hambre. ¿Cómo pude ser tan ilusa y dejarme preñar por ti?.. Tienes a un loco que ni siquiera te ayuda. Mi perro no lo soporta y mi mamá tampoco.

–No ha nacido el que le caiga bien a tu mama—-defendí sin querer a mi padre. Cai en que todos los perros parecían odiarlo. Y de verdad él no era nada agradable. Bueno. Salvo a los ladrones, atracadores y malvivientes de las favelas del sector.

Me fui meditando sobre todo y nada. A mi lado paso lentamente una radiopatrulla Chevrolet Epica TDI. Vi a los dos policías. Tan jóvenes como yo. Dos anónimos mas. El auto se alejo lentamente y dos cuadras mas adelante se detuvo. Encendió sus luces giratorias blancas y azules. Vi a un policía descender pistola en mano y acercarse al grupo de malandros que estaban en la esquina. Desde los jóvenes salió un fogonazo y oí la detonación. Vi el policía desplomarse en medio de la calle. Vi al chofer descender disparando a todos lados. Oí los gritos. Corrí sin pensar hacia el sitio. Vi a los jóvenes desplomarse examines igualmente. Al llegar ya se veía gente arremolinarse. Al llegar vi a mi padre parado contemplando en silencio la escena, imperturbable, con un rictus que asemejaba una sonrisa.

–¡Vamonos¡–le dije agarrándolo por el brazo, con la intención de irnos inmediatamente.

–Son míos. Los dos son míos—;me dijo. Están en mi puerto y yo los voy a hacer pasar.

–Déjate de sandeces—;le dije, fastidiado de tener a un loco n mi familia.—Vámonos a tomar café a casa de mi mama.

–Cada uno de ellos aumenta mi poder en esta tierra. No tienes idea del lujo y gloria que te voy a dar.

–Esta bien–concilie— mañana a las 8 am. Pero debemos marcharnos rápido de aqui.

                                I V

De alguna manera sigo en mi rutina de nada. Ofertas que no se concretan de la panadería de la avenida. Dinero que no me llega. Deudas que aumentan. Estaba sentado en la puerta de la casa, tomando café cuando vi pasar al Javelin. Traía un hombre con sotana. Un nuevo cura.

Después escuche de él. Un tipo bien simpático de verdad. Tenia el pelo largo. Generalmente andaba en blue jeans y sandalias. Lo vieron bebiendo en el bar y jugando bastante bien domino. Igualmente lo consiguieron jugando basket en la cancha. Elvira y mi mama llegaron enamoradas de el. Todas las putas, las viejas y mesoneras de los ranchos se fueron como moscas a la miel a la iglesia el domingo a verlo; ni de vaina a escucharlo.

El martes caminaba con mi padre y pasamos junto a la capilla. No se. Pero la sentí distinta. En ese momento Enmanuel salió a la puerta de la iglesia. Ambos se vieron en silencio. No se. Pero sentí que también el silencio se hacia grande, pesado, omnipresente. El sacerdote sin bajarle la mirada a mi padre, lentamente retrocedió y cerró las puertas de la iglesia. No podía creerlo. Nos cerro las puertas de la iglesia en nuestras narices.

IV

Esa noche no podía dormir. Era el calor . A ratos dormitaba. Un sueño malo. Un sueño sucio con mujeres de mi familia. De repente me senté en mi cama. Con un impulso me asome a la ventana. Vi el Suman allá en la cancha de basket. Vi claramente los dos puntos rojos. Pensé en mi padre. Por un instante lo vi parado en la obscuridad. Prendí la luz. Nada. Mi imaginación. Si tu tienes un padre loco, evidentemente tu también lo estas. Me dormí nuevamente. Desperté en la madrugada. Tenia a alguien encima de mi. Sentí su perfume barato y su aliento fétido a cigarrillos. Me rodeo con sus piernas mi cadera y con mi propia almohada me tapaba el rostro. Traté de liberarme. No podía respirar. Luchaba con aquello, mientras sentía su excitada respiración. Sentía como manipulaba con rabia mi flácido pene. Sentida su peludo sexo. Eso no podía ser una mujer. Se movía encima de mí, pero no lograba ecxitarme. Quería que le hiciera el amor. Pero era fría y babosa. Luche ferozmente con un creciente asco hacia aquello. Repentinamente quedé libre. Sentí como el cuerpo cayó al suelo. Oí un reptante deslizar en mi piso. Nada. Nadie. Solo un lejano olor a excremento rancio me inundo mi cuarto, haciendo irrespirable estar allí. Fui í casi desmayado hacia la ventana, buscando aire. no sin antes, darme cuenta que había una mancha donde creí haber visto a mi padre. Un pensamiento martilló mi cabeza. ¿Si mi madre fue la que se me metió en el cuarto?. El pensamiento me causo repulsión y asco contra mi mismo. Me asome nuevamente a la ventana y aspire el aire fresco de la noche. Vi los dos puntos rojos. Los vi moverse. Sin dudas que los vi. Mire hacia abajo. Hacia la puerta de mi casa y los vi. Tres hombres pegados a mi puerta. Solo lograba ver sus cabezas y espaldas. Estaban inmóviles como estatuas. Con mi corazón latiendo alocadamente baje las escaleras y fui a la puerta. Mis manos estaban heladas, me sudaban y temblaban. Conté 1, 2, 3 y ahora…., nuevamente conté 1, 2, 3 y ahora, nuevamente lo hice y abrí repentinamente la puerta. Nadie. La calle estaba completamente sola. Nadie. Me estremecí y volví a ver a todos lados. Allá a lo lejos lo vi. Lentamente cruzaba la calle el sacerdote. Caminaba erguido, con serenidad. Lo vi cruzar descalzo. Pero odiosamente dentro de mi Cai en cuenta que no caminaba. Mas bien se deslizaba. Ya era demasiado. Entre nuevamente a mi casa y cerré la puerta. Me topé con mi madre, quien estaba en sostenes y pantaletas. Su mirada era brillante.

–¡Por dios mama. Cúbrete—le dije con el ceño fruncido.

–Tu papá me violó&–;fue su respuesta en un susurro y repitió&–Tú papá me violó. Y me gustó mucho.

Entre a mi cuarto. Me senté en mi cama. No quiero pensar en nada. Vi a mi cuadro de jesus de la misericordia. Estaba al revés. Completamente al revés.

Horas despues Elvira me reclamaba como siempre. No le contesté. Lo bueno del mundo real es que un
o ve las cosas como son. Yo vuelvo a ser el mismo fracasado de siempre, oyendo las mismas recriminaciones de Elvira. Me despido con un gesto y comienzo a caminar en medio de la gente de la vereda. Los escucho. La gente se queja igual y no hay dinero para nadie. Eso me da tranquilidad. Lo que no me dio tranquilidad, fue mi madre está mañana. Cuando me levanté, ya había hecho café. Estaba en Shorts y maquillada, con un paño en la cabeza. Ambos evitamos mirarnos.

–Todavía tengo ganas–;me dijo sirviéndome café y evitando mirarme–Todavía soy mujer. Tu Padre anoche se me metió en el cuarto. Y me violo por todos lados.

No le contesté. Veo los mordiscos y moretones en sus brazos y piernas. Ella me los enseña con orgullo y satisfacción.

–Y todavía pude con el.–continuo mi madre en su extraña confesión—Le di placer a él y al otro.

Me levanté de la mesa. No querría escuchar mas. A mi memoria volvió de golpe las escenas cuando era un niño y ella llegaba borracha con cualquier tipo. Mi madre hiriente continuo.

–Lo hice con tu padre y el cura. Me gusto mamársela al cura. Lo que no me gusto mucho fue verte en la puerta de mi cuarto sufriendo. Debisteis venir. Debisteis traer a Elvira—;acto seguido mi madre se río con aquella misma risa soez de aquellas épocas de abandono por sus farras.

Por eso camino en la mañana y estoy llevando sol en éste parquecito abandonado. No quiero volver a casa. Tengo miedo. Tengo miedo de mi madre. Paso el tiempo y por la avenida paso una procesión fúnebre. Era la del policía asesinado. Las patrullas Ford Falcon con sus sirenas ululaban tristemente

En medio de la gente lo vi. Era mi padre. Después me incorpore con todo mi asombro. Todos me miraban. Todos y cada uno de ellos eran mi padre. Hasta la urna se abrió y de ella salió mi padre con un hueco enorme en mi pecho. Y se reía. Todos se reían. Definitivamente tengo un buen corazón, pues de otra manera hubiera estallado de la impresión y susto que recibí en ese momento.

Ahora estoy un poco mas tranquilo; estoy dentro del atestado Ciferal lleno de gente. El autobús avanza como puede en medio del trafico del mediodía. Peor todavía. El trafico se detiene totalmente. Una manifestación de policías minusvalidos exigen la liberación de los secuestrados por la guerrilla.

–¡Por fin la normalidad¡. Se que todas las cosas extrañas son únicamente de las películas norteamericanas. En ella se exhiben unos demonios eficientes, inteligentes, planificados. Me sonreí. Si tuviésemos demonios serian ineficaces, llegarían tarde a todos lados. Justamente como mi padre. Veo los senos de una chica parad junto a mi asiento; veo sus senos. Veo una horrorosa mano que se los agarraba frotándoselo con morbosidad. Veo al dueño de la mano. Lo veo de reojo. Es Rogelio. El también esta dentro del autobús, apretado entre los pasajeros que difícilmente sostienen el equilibrio dentro del atestado autobús. Me sonríe y me dice “Cuidate”— “Cuídate”–. No quiero verlo. No quiero escucharlo. Me siento igual a la época que me daba el síndrome de abstinencia de la cocaína. Quizás este yo viviendo un efecto tardío. Un delirium tremend . Veo el trafico. Pero de reojo vuelvo a mirar. Allí esta. Abrazando a la bella muchacha. Me bajo con extrema dificultad del autobús. Comienzo a caminar llevándome a todo el mundo por delante.–Cuídate—, estalla dentro de mi. Llego a la esquina y veo el grupo de gente que cruza la calle hacia mi. Allí viene Rogelio con su horrorosa sonrisa que enmarca su boca ..podrida. –Cuídate— me dice haciéndome llorar en medio de la acera. A Rogelio lo quiero mucho. Fue mi compañero de base ball en la secundaria, los dos nos enamoramos de la misma chica. En otras circunstancias me hubiera gustado verlo.

Salvo que este Rogelio que venia desde el medio de la calle venia hacia mi, tiene nueva años de muerto. Fue asesinado por la banda de los raperos del rock, cuando tuvieron un épico enfrentamiento con la policia metropolitana.

¿Cuidarme de que?. ¿Será que el desde el otro mundo se vino a pararse delante de mi para matarme del susto?. De repente el mundo vuelve a ser el mismo y yo entiendo que tengo cosas mas urgentes. Necesito dinero. Necesito mantenerme. Necesito estar lejos de mi madre.

Dos días después estoy en el laberinto de Urbanizaciones de lujo. También están en cerros. Pero es diferente.. Range Rover, Audi A7 ssangyong Chairman tdi de todas formas y colores pululan por las bellísimas calles. Busco la iglesia, pero me dicen que en realidad es un liceo de lujo. Llego a la puerta con mis blue jeans desteñidos, mi camisa de kaki y mis raídas botas de seguridad. El portero me ve con cara de susto y le tengo que decir que yo solo no puedo atracar a un liceo completo. Así que le pregunto por la profesora de matemáticas. El hombre casi tapándose la nariz llama por teléfono y lo que viene son dos guardias armados que me pesaron, masticaron y vomitaron con cada mirada que me dieron.

–¿Cuál es el especifico motivo de su visita? —me pregunta el portero.

–Quiero ver a la profesora de matemáticas. Esteeem. Yo soy el hijo de Elvira.

Increíblemente me mandan a pasar y camino en medio de tantas niñas todas bellas y delicadas, quienes me miran con el miedo y curiosidad de ver por primera vez a alguien de los barrios marginales del sur de la ciudad. Si niñas, subo y bajo escaleras, ando en autobús y doy mi cédula cada cinco minutos a la policia.

Una monja de bastante edad me sale al paso.

–¿Sor Virginia?. ¿La profesora de Matemáticas?.

–No ella esta en el claustro desde hace 26 años.

–Si. Debe ser así. ¿Qué es claustro?—le pregunto confundido.

–No lo entendería. No puede verla el vulgo.

–¿quién?.

Mire a la monja y me sentí obligado a explicarle.

–Mi padre vino hace años a una fiesta aquí. Venia buscando a Sor Virginia. El quería tener un hijo con ella. Pero mi madre lo invitó a tomar tisana. Esa misma tarde se acostaron y nueve meses después nací yo.

Después de haber visto semejante estupidez, me quedé muy satisfecho, pero senti que la monja memiraba como se mira a un idiota.

–Y ahora quiere contárselo, ¿será en confesión?&8212;me dijo la monja midiéndome con la mirada y tomando cierta e imperceptible distancia.

–Si quiero contárselo todo. Quiero la opinión de ella, pues mi madre se quiere acostar conmigo y mi padre se le mete a ella en la noche en el cuarto y la viola horriblemente.

–Hijo mío. ¿Has pensado en ayuda profesional?. Podrían tener terapia los tres en conjunto—me dijo la monja francamente asustada.

En ese momento una preciosa rubia de unos 16 años llegó y le dijo algo a la monja en el oído. Me ve y me sonríe. Yo igual. ¡que cosa tan bella¡, con esa si quiero tener un hijo, pensé.

La monja comienza a caminar, mientras la chica se aleja impulsada por aquellas vitamínicas piernas.

En vez de subir, comenzamos a bajar escaleras, varios pisos de sótanos, pasillos iluminados por tenues luces y velas, hasta que llegamos a un obscuro y frío pasillo. Hay una inmensa imagen de la dolorosa al final del pasillo. Es una estatua inmensa alumbrada de velas amarillas; Yo me acercó siguiendo a la monja y veo que esta se arrodilla en una puerta y comienza a rezar. Veo por casualidad la imagen y mi estomago se retuerce, siento que mis piernas me sudan y se me doblan de miedo. La imagen llora. Y llora lagrimas de sangre. Yo se que soy el único que la ve . Mi corazón se agita y mi cerebro no razona. Una estatua que llora. Y sangre. ¿Cómo es que podré dormir esta noche?. ¿cómo es que podré ir a un bar y tomarme mis cervezas polar bien frías? . El miedo me paraliza y sigo viendo sin comprender las inmensas lagrimas de sangre que ruedan por el rostro. Me sostengo con la puerta para no caer y un susurro hermoso llega a mis oídos.

–¿Sor Virginia?&8212;pregunto con lo qu
e me queda de voz, paralizado por la imagen.

–Dios te bendiga. Eres el novio de Elvira y el hijo de Elvira.

–Si. Ambas se llaman igual. ¿Cómo sabe de mi?.

–El hijo del hombre no olvida a ninguno de sus hijos, sin importar de donde vengan ni quienes sean sus padres.

–¿yo?. ¿Mi padre es un bicho malo?.

–Es un ser equivocado.

–¿Puede hacerme rico?.

–Tiene el poder de hacerte el mas pobre entre los pobres.

–Mi padre quería conocerla. ¿por qué?.

–El tiene sus escrituras y yo tengo las mías; pero en éste mundo posible se escribe día a día.

Mire de reojo la estatua. Todo normal. La monja arrodillada rezando con los ojos en blanco de pura concentracion..

Mire el picaporte. Obsesivamente sentí que debía entrar y ver a la monja. A la anciana profesora de matemáticas. Sin pensar mas abrí el picaporte y entre de sopetón. Era una habitación desnuda, iluminada tenuemente.. Una cama, una silla, un inmenso rosario en la pared. Quede nuevamente estupefacto. Sor Virginia. Una joven si acaso de 18 años, La mujer mas bella que yo hubiese visto jamas. Su presencia me dobló con una fuerza incontenible de devoción y respeto. Caí de rodillas. No era una belleza carnal. Era una belleza sobrehumana, limpia, exquisita, espiritual, Extendí mi mano hacia ella. Ella me tocó con una mano fina y bella. De esa mano al tocarme me quemó un fuego impresionante, cegador, que me abrazo por dentro, haciéndome revolcar de dolor. Sentí una suciedad que salió de los dedos de mis pies y se desparramo en el suelo , mientras trataba de gritar de aquel dolor inconcebible que me produjo aquel fuego. Llore de dolor, llore doblado sobre mi estomago en el piso, mis lagrimas eran de arrepentimiento y vergüenza.

Horas después subía las empinadas escaleras hacia las terrazas de las veredas de mi barrio. Me sentia diferente. Veía pasar la gente a mi lado. Ya no tenia miedo. Veía a quien moriría, sabia quien estaba embarazada, entendía quien le era infiel a su esposa, quien mentía. Pase junto a la iglesia. Iglesia de barrio marginal y pobre. Entre a pesar de la hora. Vi al sacerdote sentado en las sillas, junto al altar. Me senté detrás de él.

–Siento la bendición que recibiste. Nunca creí vivir para sentir algo así—-dijo el joven sacerdote.

–¿tu sabes de mi padre?

–Ahora si. Siento que lo conozco de toda la vida. Es casi como algo familiar.

–¿por qué yo?.

–No lo se. Solo se que en este sitio es muy fácil para el o ellos. El hambre y la ignorancia hace que el IFA de mucha gente sea débil, que olviden la salvación de su alma; que pierden muy fácil las ganas de luchar. El ha sido derrotado en muchos sitios. Siempre esta buscando nuevas tierras para sus propositos.

–Entonces. ¿mi padre es muy malo?&8212;dijo sintiendo lastima por el.

–No es malo. Simplemente es asi



Gracias por leerme. De verdad es un honor para mi. 

….

edrapecor@gmail.com

Continuara..en el capitulo 2.. que esta en http://myspace.com/edrapecor

http://www.facebook.com/edrapecor